La tortura de los zapatos

La tortura de los zapatos A vueltas con los zapatos y los pies; he recordado este ejemplo de metamorfosis entre un zapato y un pie y entre un camisón y un cuerpo que el talento surrealista de Magritte plasmó en su cuadro. Nunca el surrealismo fue tan práctico en sus ensoñaciones como en este caso. El sueño de un surrealista hecho realidad para nuestro mayor comodidad: Unos zapatos convertidos en pies, unos pies convertidos en zapatos.

Ese invento, práctico en su origen, nacido con un objetivo claro: proteger los pies; se ha ido convirtiendo a través de las sucesivas generaciones femeninas en todo lo contrario.
Su objetivo es bien distinto, una finalidad puramente estética que en su “tortuoso caminar� ha pasado por las aberraciones más abyectas para con el objeto que se creía iba a proteger: los sufridos pies.. .

A lo que en su origen tuvo que ser una simple protección de cuero con cintas, para evitar pinchazos y cortes, se han ido añadiendo todo tipo de artilugios contranatura; y curiosamente con el paso del tiempo los añadidos torturadores se van haciendo más crueles e insoportables; la evolución no camina hacia la comodidad sino hacia algo esencialmente parecido al puro masoquismo. Tacones imposibles, plataformas de vértigo, punteras de pirulí dentro de las que hay que alojar cinco dedos, cuerdas cortando la circulación de la pierna, pulseras que estrangulan el tobillo.

Lo más extraño de todo esto, es que todas estas propuestas son acogidas por nosotras con una gran felicidad. “Me vuelven loca los tacones de 12 cmâ€?; las locuras, ya se sabe, son locuras, no les interesa a su esencia las practicidades y por alguna extraña razón, el mundo del arte y de la moda no ha casado nunca bien con la lógica o con las buenas y sanas costumbres de cuidar el alma y el cuerpo, sino más bien con lo que pasa por la tortura y la autodestrucción. Autodestruirse con estilo y morir en el intento… con una frase en los labios: “Estos zapatos me están matandoâ€?.

Atarse las botas

Atarse las botas Me encantan las botas o botines con cordones, tienen un encanto indefinible, y en su diseño siempre reúnen recuerdos de otras épocas; el Can can y su punto provocativo; las institutrices malas, las niñeras buenas con paraguas, los caminantes sin rumbo y sin dinero, los colegiales de los años 40, la niña de La Casa de la Pradera, las damas dieciochescas…

Lo que para algunas resulta pesado y poco práctico: el hecho de pararse cada mañana un ratito para atarte los cordones de tus botines a mí me gusta. Es como el toque final antes de partir, un momento forzoso de relax entre las prisas de vestirse y arreglarse y las prisas de lo que te espera ahí fuera el resto del día. Es como decir: Hagamos un inciso, llevemos a cabo un ritual antiguo y pasado de moda que por fuerza obliga a tomarselo con calma. Los pensamientos que surgen mientras se anudan unos cordones pueden ser muy provechosos. En ese momento que puede llegar a ser tan beneficioso como una buena postura de Yoga, quizá recuerdes que te has dejado abierto el grifo de la ducha, o quizás vueles hasta una playa desierta.

Estirar ligeramente la pierna para atarse los botines lentamente una vez que estás vestida, peinada, perfumada… Levantarse y con paso decidido cerrar con un portazo. Sentirse Gulliver en el país de Lilliput.

Sacando espalda

Sacando espalda ¿Por qué está de moda que las modelos posen con la espalda totalmente encorvada? De nuevo ese componente que da miedo; las brujas de los cuentos siempre estaban encorvadas y parece justo la antítesis de la postura de las modelos clásicas y de las poses elegantes: Sacar pecho, hombros atrás, espalda recta. Es curioso constatar como esta postura se repite sin fin en los últimos reportajes de moda. Un nuevo componente de ambientación inquietante y siniestra, que se supone que nadie va a imitar ¿o sí?.

Sangre, bisturí y puntos de sutura

Makeover Madness Un reportaje fotográfico que me dejó perpleja, ya es de hace algún tiempo, en el Vogue de Noviembre; la estrella era Linda Evangelista, entre otras, el fotógrafo Steven Meisel y el tema, además de los modelos, la cirugía estética, presentada de una manera bastante cruda, mostrando sangre, cicatrices, bisturíes o a modelos una vez pasado el duro trago con cara de haber perdido mucha sangre, con las cabezas vendadas y por supuesto con ese toque fantasmagórico que parece inundar todos los reportajes fotográficos últimamente. Nunca había visto nada parecido en fotografía de moda, pero me recuerda a las operaciones-performances de la artista francesa Orlan que consistían en emitir en directo sus propias intervenciones quirúrgicas programadas para que en cada una de ellas se llevase a cabo un proyecto de transformación de una parte del cuerpo femenina idealizada a través de la historia: La frente de la Gioconda, los ojos de Psique de Gérome, la boca de Europa de Boucher o la barbilla de Venus de Boticcelli.

Es curioso que la crítica implícita del reportaje al abuso del quirófano venga de un sector que alienta hasta lo imposible la imagen de mujer irreal cuyo cuerpo no responde al paso del tiempo. El juego atracción-repulsión, supera fronteras literarias y artísticas para posarse en las páginas de una revista dirigida a una mujer que se siente atrapada entre el impulso continuo de retocarse, de esconderse y el miedo al dolor, la sangre, la posibilidad, que siempre parece lejana de que los puntos de sutura, que son la llave que esconde el secreto, queden a la vista y descubran lo innombrable.

Quizá este sea el momento en que los que deciden qué está de moda y qué no lo está hayan elegido realmente para empezar a desterrar tanto labio hinchado, tantos moflete de pepona abotargada y tanta chabacanería.

El reportaje es impactante, de eso no hay duda. Pero la intención, si es que hay alguna, a parte del siempre tan buscado objetivo de escandalizar, sorprender y revolucionar no queda del todo clara. Lo que sí está claro es que nos deja temblando.

La novia cadaver

La novia cadaver Los reportajes fotográficos de moda tienen su propio concepto de lo que está de moda en las poses de las modelos, en las formas de las caras de las modelos. En estos momentos da la impresión, como si hubiese una tendencia a lo fantasmagórico, lo gótico, dentro de ese retro preciosista para el que Marc Jacobs se ha inspirado en la filmografía de Tim Burton, o en las obras de Elizabeth Peyton y Edward Gorey. Una insistencia en recrear escenarios e imágenes que producen agobio, actitudes inquietantes, modelos de caras blancas, extrañamente redondas, frente enorme, con ojos separados grandes y redondos como de vaca, saltones y hasta a veces un poco estrábicos tipo Lily Cole, que se están poniendo de moda en las pasarelas.

Sin llegar a estos extremos en todos los casos, la estética de los rostros en las pasarelas, va en esa dirección ¿también querremos tener esa cara todas?, ¿llegará hasta ese punto la fuerza de los diseñadores y su influencia en nuestros gustos como para hacernos desear una cara que tiene de todo menos belleza o armonía?.

En resumen ¿se puede poner de moda una cara que no es para nada convencional?, un aspecto buscado ex profeso entre los humanos que recuerde a una caricatura de dibujos animados o a una ilustración de un libro?

Little Black Dress

Little Black DressHablaremos en primer lugar del básico de los básicos que además esta temporada está a la última, ya que es la prenda clave del estilo lady, un revival que tiene como musas sobre todo a los personajes femeninos del gran Hitchkock, Tippi Hedren, Kim Novak, Grace Kelly. Aunque quizás nadie lo haya llevado mejor que Audrey Hepburn en Desayuno Con Diamantes en donde luce todos los atributos de una perfecta lady, incluido el de la casi extrema delgadez. Hubert de Givenchy, lo diseñó para ella en 1961 y se convirtió a partir de entonces en un referente de modernidad y elegancia.

Aunque el primer vestidito negro había aparecido mucho antes en 1926 en un desfile de Cocó Chanel y con él la primera prenda “uniforme� de la mujer moderna. La prensa americana lo bautizó como El Ford de Chanel, un utilitario, versátil, cómodo y nunca mejor dicho pret a porter, listo para llevar, o para ser llevado.

El vestidito negro, un básico, comodín, fondo de armario, o como queramos llamar a una de esas prendas o complementos, que nunca tienen que faltar en tu armario, porque son como pequeñas islas en medio de un océano de dudas en esos días en que por mucho que te estrujes la cabeza te parece imposible decidir qué te pones, en esos días en los que de repente, echas una ojeada a tu armario, y sólo ves cosas horribles, viejas, todo te parecen trapos, o cosas desfasadas y no entiendes cómo es posible que tan sólo hace quince días te parecía que “andabas bien de ropaâ€?, tienes prisa y no eres capaz de decidir, el mal humor aumenta, con el añadido de sentirte estúpida ¿cómo es posible que esté perdiendo el tiempo miserablemente mirando como una boba todo este desastre de ropa…? Venga… decide… decide (te animas a ti misma), pero cuánto más te presionas mentalmente más te bloqueas y empiezas el día con una ración innecesaria de indecisión y tensión sólo por los dichosos trapitos. Antes, mucho antes de llegar a esto, es justo el momento de pensar sólo en nuestros básicos. Es entonces, cuando el Pequeño Vestidito Negro por dar una traducción literal a la mucho más conocida definición en inglés: Little black dress o Petite robe noire por ser más consecuentes con su verdadero origen, nos sacará del apuro. No es por casualidad que haya llegado a la consideración de clásico básico, imprescindible en cualquier guardarropa.

En primer lugar es negro, aunque las obligaciones del cambio de temporada y con ello la llegada del calor, el verano, y la arrolladora moda del color blanco, haya dado paso a que ya se esté hablando del L.W.D. o Little White Dress, esto no obstante hay que considerarlo más una moda pasajera que un básico. El negro siempre será el color por excelencia, o el no color por ser más estrictos, que nos sacará de más de un apuro (excepto en ocasiones puntuales en que no debe ser llevado). Favorece cuando estás pálida, sirve tanto para el día como para lo noche, combina con casi todo, y admite una sencillez total en el diseño. Cuentan que en una ocasión el diseñador Paul Poiret le preguntó irónicamente a Chanel: ¿Por quíen lleva usted luto, señorita?. “Por usted caballero�, contestó ella, y con esa frase insinuaba su muerte como profesional de la moda.

El L.B.D. es como un lienzo “en negro�, sobre el que puedes derrochar imaginación, una base, sobre lo que todo resaltará de una manera especial. Como un mantel precioso pero casi invisible a la espera de que la mesa esté servida y la vajilla luzca sobre él. La mejor forma de hacer que destaquen los complementos a los que quieres dar protagonismo; un bolso especial, un collar con un diseño espectacular, unos zapatos que hablan por sí solos. El L.B.D. será un esclavo fiel al servicio de todos los demás componentes del grupo. Se hará mudo para que hablen los otros, y cumplirá a la perfección con su función: Impactar por su sencillez, sobriedad, delicadeza y fair play.

Aunque en origen, el auténtico vestidito negro, no lleva mangas, es ligeramente entallado, insinuando la silueta, más que marcándola y con un largo por debajo de la rodilla; puede haber variaciones sobre todo en cuanto a las interpretaciones de los diseñadores actuales, como en el caso de Roland Mouret, con una gran colección de vestiditos negros en su última colección.

Dior siempre tiene la última palabra, por lo cual me retiro humildemente para que sean sus palabras y no las mías las que cierren este artículo.

“Se puede vestir de negro a cualquier hora del día o de la noche, a cualquier edad y en cualquier ocasión, el vestido negro es un elemento esencial del guardarropa�.

La moda como disfraz

El artículo de hoy es más una reflexión que un repaso a las tendencias, aunque puede servirnos de base, para hacer un recuento en artículos posteriores, de las claves de esta temporada .

Ya hace años que los diseñadores nos tienen acostumbradas a inciar la temporada con distintas propuestas o estilos, a veces antagónicos, la moda ya no es unitaria, no podemos decir este año se llevan los trajes de chaqueta, los vestidos largos, o los pantalones anchos. Los grandes gurús de la moda proponen sus colecciones y a menudo apuntan en distintas direcciones. Normalmente definidos con palabrejas en inglés que a fuerza de oir y leer, en muchas ocasiones acabamos deduciendo a qué se refieren, aunque no sepamos su significado exacto: El estilo lady; preppy; boho; grunch, hippy de luxe, baby doll conviven en una misma temporada, y nos llevan sin remedio a un estado de indecisión total sobre qué ponernos, o lo que es peor, decidir si esta temporada seremos unas “señoritas�, unas “pijas� o unas bohemias de mentira. Eso si logramos descubrir cómo se puede llegar a ser una hippie pero de lujo.

No obstante y para nuestro descanso, cada temporada hay unas cuantas claves a las que los diseñadores suelen apuntar como si hubiesen tenido una reunión secreta entre ellos y hubiesen planeado ponernos a todas sobre plataformas de vértigo, o se hubiesen apiadado por fin de nuestros pies apretujados en punteras imposibles para darles un respiro a nuestros dedos que por fin son capaces de moverse minimamente en un zapato de punta redonda.

Realmente yo no creo que haya un pacto secreto, para estas coincidencias en algunos puntos básicos de diseños; simplemente la moda se mueve con el mundo, como cualquier otro arte, quizás para algunos un “arte menorâ€? que a la vez puede ser práctico y no sólo contemplativo; los diseñadores rompen, transgreden, revolucionan, imaginan, se inspiran en el pasado aportando su toque personal y contemporaneo y como son unos observadores, y conocen la historia de la moda, lo que ya se ha gastado demasiado y cúando nosotras mismas estamos listas para un cambio, introducen más o menos al unísono esos cambios que el mercado está dispuesto a absorber. Es por eso que a veces se necesita más de una temporada para la aceptación del cambio y para su introducción definitiva en el mercado. Traduciéndolo al lenguaje de la calle: Es cuando decimos….. ¡Ah sí, las carteritas lady….. ya sé que se llevan, pero yo…… no sé!. Ten por seguro que si eres una seguidora de la moda, te resistirás una temporada, para acabar sucumbiendo al año siguiente, y de nuevo la consabida frase: .¡Yo que dije que nunca me pondría esto…. y ya ves!. Nuestros ojos se van acostumbrando paulatinamente a lo que vemos primero en las revistas, luego en los escaparates y más tarde en la calle, y lo que parecía rarísimo e imponible ya empieza a parecernos una posibilidad para lucir en nuestro cuerpo serrano.

Total: Para acabar poniéndolo un año después, ¿por qué no atreverse ahora, y ser una abanderada en lugar de una seguidora? La satisfacción que da ser de las primeras, y atreverse no es comparable a la de llevar lo que llevan todas.

Para mí la moda es divertirse, atreverse, innovar (siempre dentro de unos límites, de los que podemos hablar otro día), es un placer para la vista y en ocasiones para el tacto.
Hay algo que tengo muy claro desde hace tiempo, desde mucho antes de que tantos estilos distintos se presentasen a la vez cada temporada. Para mí la moda es arte, y como arte no tiene un solo estilo sino muchos y todos los estilos pueden gustarme si la obra es buena. Puedo tener en mi casa un cuadro abstracto junto a otro figurativo, y puedo disfrazarme cada día de lady, de hippie o de niña buena, sin ser en realidad ninguna de esas cosas.
¡Es tan divertido disfrazarse!

Indumentaria masculina para boda

La indumentaria del novio, los padrinos y de los integrantes masculinos que pudiera llevar la corte nupcial, es determinado por el tipo de vestido de la novia. Es ella quien marca en todo momento la pauta de la boda. Así, si el traje de la novia es formal, tanto el novio, como el de los padrinos y acompañantes de la corte nupcial vestirán de etiqueta.

Para una boda formal de día, el traje de etiqueta es el chaquet, con pantalones a rayas grises, chaleco gris y camisa blanca de etiqueta. Para una boda formal de tarde (Desde las 18.00 en adelante) el traje de etiqueta es el frac.

En la boda informal de día, se lleva un traje oscuro (negro, azul o gris) y camisa blanca. El traje para la boda informal de noche es el smoking si la novia lleva vestido largo. Si el vestido de la novia es corto, el novio y los padrinos deben vestir en el mismo estilo que en la boda informal de día, traje oscuro con camisa blanca siendo el chaleco opcional.

Tendencias moda verano 2006

Parece que por fin el sol y el buen tiempo empiezan a hacerse notar y con ello, como cada año, esa idea que empieza a rondarnos la cabeza, “Tengo que comprarme el bikini”, “¿Cómo me quedarán los del verano pasado?”, “uuuuuuf, ponerse a probar con estas pintas!”. En Befana ya está lista la colección de verano 2006 con nuevos bikinis, trajes de baño, pareos, blusones, gorros y cestas así que olvída tus preocupaciones, solo tienes que pasarte por nuestra tienda en horario de 10.00 a 13.30 y de 17.00 a 20.30 donde estaremos encantadas de poder ayudarte en tu compra.

Las tendencias en cuanto a moda veraniega no han variado demasiado respecto a la temporada pasada, quizás la gran novedad ha sido el asentamiento del color dorado también para la ropa de baño. Siguen los trikinis, el bikini con distintos diseños para la parte de arriba, pero muy mejorados en cuanto a los añadidos: el típico “relleno� incómodo y antiestético ha mejorado significativamente, muy moldeable, suave y totalmente inapreciable a la vista, sobre todo en las formas en triángulo. En cuanto a las braguitas, hay de todo, pequeña con cintas, baja y en forma de culotte, y las más clásicas para las que necesitan “tapar y recoger�.

Los accesorios, como pareos, blusones, camisolas, siguen en todas sus variantes, aunque quizás los kaftanes y kurtas se estén imponiendo como prenda muy versátil, tanto para poner sobre el bikini o traje de baño en la playa o piscina, como para llevarlo en la calle, como vestido o sobre leggins, como prenda para estar en casa y ¿por qué no? Como camisón. Se les puede dar un toque nuevo añadiendo un fajín, cinturón, o foulard atado a la cintura o cadera, según las preferencias, y quedan perfectos combinados con bailarinas, babuchas o chanclas.

En sombreros y gorros para la playa también hay gran variedad de formas, el sombrero cow boy en paja calada, con algún adorno de cintas o chapas está a la última, si eres de las que no aguanta el gorro en la playa y aprovechando que las diademas y cintas anchas elásticas están a la última, también puedes optar por esta solución.

En cuanto a las bolsas de playa, pues más de lo mismo todo tipo de formas y tamaños. Lo más nuevo, las cestas de paja trenzada over size siguiendo también una de las tendencias de los bolsos estas ultimas temporadas. Son cómodas, flexibles y tienen un añadido muy práctico, se cierran con un doble forro de tela fruncido, lo cual evita las molestias de la arena y protege las cosas que hay que guardar, que siempre que se va a la playa son muchas.

Trajes de novia

Siguiendo con los artículos relacionados con las bodas, creo que hoy debemos tratar el tema estrella, y ese no es otro que el traje de la novia.

Para una ceremonia formal, la novia lleva un traje blanco o con una tonalidad marfil, con un velo de material transparente (tul o encaje). El velo va sujeto a la cabeza con una tiara o con un adorno especial de cabeza. Lo tradicional y ahora muy de moda es la tiara.

El traje de novia formal debe observar ciertas normas:
El escote, conservador. Las mangas: largas. Los zapatos: blancos o marfil (preferiblemente forrados en raso u otro tipo de tela). El largo de la cola depende de la preferencia de la novia: cualquier largo es aceptable.

En una boda informal, tanto en la iglesia como en cualquier otro sitio, la novia puede llevar el traje del color que prefiera y del largo que desee. El velo también es opcional.
En algunas familias tradicionales hay un traje de novia que ha pasado de generación en generación. Quizás la novia desee llevarlo (como un gesto sentimental), pero es una decisión de ella y ningún miembro de la familia puede sentirse ofendido si ella prefiere otro diseño.

La sencillez es la norma a seguir por toda novia elegante. En cuanto a joyas, lo menos posible, unos pendientes discretos (preferiblemente de perlas o brillantes), quizás una gargantilla de perlas, pero incluso esto a veces es demasiado.

Si la novia se casa por primera vez y su edad pasa de pongamos 35 años, puede llevar un traje de novia tradicional si así lo desea, pero quizás sería más adecuado un traje informal, blanco o en alguna tonalidad pastel. También en este caso es recomendable que la ceremonia sea sencilla.