Ray Ban RB3025 Aviador

Ray Ban RB3025 Aviador Las gafas de sol son uno de esos complementos que nos han hecho fruncir el ceño y poner cara de escepticismo en los últimos años. El cambio en los diseños ha sido tan radical que cuesta adoptar los nuevos modelos y olvidarse de ese diseño al que te habías acostumbrado, después de haber pasado por la terrible peregrinación de la búsqueda de unas gafas que te sienten bien; muchas horas de patear tiendas, y dolor de sienes de tanto quitan y pon.

De repente, cuando por fin creías haber encontrado unas gafas que si no definitivas te durarían una temporadita, y que no te sentaban mal del todo: ¡Plaf!, la moda cambia totalmente y vuelta a empezar. Por supuesto después de haber pronunciado las consabidas frases; esas a las que ya me he referido en otras ocasiones: “¿Yo eso?… Ni hablarâ€?; unos días más tarde o meses, según los casos: “No sé… me gustan… pero…â€? un poco ´más tarde aún: “Me he estado probando unas gafas over size… y bueno… a lo mejor…â€? y por fin: “¡Ya está, me las he comprado; la verdad no sé si me las pondré…â€?.

Vale, vale, ya está hecho, todavía te arreglarás este verano con tus gafas a lo diva, over size, extra large que te tapan media cara. Pero un consejo, vete acortando etapas, dí todas las frases anteriormente citadas de carrerilla y sin respirar, y vete probando ya las gafas tipo aviador, (mejor rápidamente porque corres el riesgo de incorporarlas cuando vengan las de formato rectangular). Sigue leyendo el post completo »

Pantalón Cargo

Pantalon Cargo Probablemente os extrañe que incluya este pantalón en la lista de los básicos de fondo de armario. Pero hay razones de peso derivadas de la observación diaria en situaciones determinadas. Como por ejemplo, una excursión repentina, de esas en las que hay que caminar por sendas con mochila a la espalda. Quizá lo primero que se nos venga a la cabeza sea: “Bueno, me pongo los vaquerosâ€?… ¡Pues nooooo! Gran error. Los vaqueros son de lo más incómodos para esas ocasiones; dan calor en verano y frío en invierno, suelen apretar demasiado zonas del cuerpo que van a estar en movimiento constante, sometidas a roces continuos y no se podrá meter nada en sus bolsos que quedan demasiado pegados al cuerpo.

Los cargo son lo mejor para ir de excursión; la variedad de bolsos laterales nos permitirá guardar el teléfono justo a la altura de la mano, los kleenex, la botellita de agua o lo que haga falta, su origen militar, hace que además el color más típico sea el verde militar, pensado para el camuflaje, es preferible escogerlos en una tela ligera y fresca; la versión en denim nunca me ha gustado. Personalmente también me gustan para usar en ciudad y admiten muchas combinaciones con alguna de las otras prendas base que mencionamos anteriormente, como la camisa blanca o la chaqueta sastre. Por supuesto nunca con tacones.

También son un recurso para los primeros días de playa, cuando el blanco nuclear que lucen tus piernas te trae de cabeza y choca con el vestidito playero que el verano pasado a finales de Agosto te quedaba tan mono; al ser un pantalón ligero, suelto y muy sport, queda genial con unas hawaianas y camiseta de tirantes y si tienes que ir a tomarte algo al chiringuito, te lo pones con la parte de arriba del bikini, como en la foto.

Si sales por la noche y no te apetece nada tener que estar pendiente de dónde dejas el bolso en la discoteca o en los bares, este pantalón tiene muchas opciones para guardar llaves, dinero, etc y llevarlo siempre encima. En definitiva, un pantalón que te hace sentir más libre… ¡A la carga con el cargo!

Camisa blanca

Camisa blanca Otro básico imprescindible (teníamos el vestidito negro, chaqueta sastre y pantalón vaquero).

No sé a vosotras, pero a mí, misteriosamente es una prenda que me trae de cabeza, es como si siempre necesitase una camisa blanca y nunca tuviese exactamente la que quiero. Voy cambiando según las temporadas, y las he tenido con solapitas, cuello camisero, de cruzar con lazada atada en la cintura, cuello mao y manguita muy corta y farol (la de esta temporada), pero siempre quiero otra, la clásica pero con estilo, con una buena caída de tela, manga larga con puño doble para poner con gemelos, un poco masculina pero ultrafemenina a la vez, encuentro cosas, miro, miro y miro y siempre hay algo que no me convence.

Creo que es la prenda más deseada para mí y siempre la envidio cuando la veo en las revistas o en la televisión; por ejemplo el otro día se la ví a Jennifer Aniston en Friends, la llevaba con los puños sueltos y muy largos y sobre ella una especie de chaleco negro que se anudaba en el cuelo por debajo del cuello de la camisa. Por supuesto le quedaba espectacular, como todo lo que se pone. También recuerdo ver a Meg Ryan con ese aire de niña rebelde con su camisa blanca, consiguiendo ese look masculino/dulce/aniñanado/rebelde contenido.

En fin, ¡¡¡¡La camisa blanca!!!!, esa simpleza complicada, que podríamos trasladar a muchos otros aspectos de la vida y no sólo a la moda. Hasta me es difícil encontrar una foto en Internet de la camisa blanca de mis sueños… puedes ver mil camisas blancas y descartarlas todas sin remedio. Una vez que se consigue, imaginemos esa hipótesis un tanto utópica para mí, se puede poner con vaqueros, faldas de todo tipo, por fuera, por dentro, con chaleco, con corbata, con la chaqueta sastre de nuestro fondo de armario, debajo del vestidito negro o little black dress (a modo de “pichiâ€?), con jersey para el tan actual estilo collage; debajo de un traje sastre para vestir más, incluso me encanta con falda larga de fiesta y fajín.

La camisa blanca, me recuerda una frase que repite una amiga mía muy a menudo refiriéndose a los hombres:“Quien los entienda que los compreâ€?, yo en este caso diría. “¡¡¡¡¡Quien la encuentre que la compre!!!!!”

La chaqueta Sastre

Recapitulando: hemos hablado del Little Black Dress y del vaquero como prendas imprescindibles para crear un fondo de armario que nos saque de apuros en momentos de poca inspiración. De esto se deduce que cuando las ideas se agotan la mejor solución es tirar de prendas clásicas, por supuesto renovadas según las tendencias, y darles un toque divertido con los complementos.

Chaqueta Sastre

La chaqueta sastre es otra de esas prendas todo terreno, que admite variaciones para adaptarse a la moda, tales como el grado de entalle, las aplicaciones, solapas, etc. Totalmente adaptable a un estilo casual o de más vestir, quedará perfecta con vaqueros, faldas, vestidos, deportivas o zapatos de supertacón; de nuevo la clave estará en los complementos.

La palabra “chaqueta�, “jaquette� o “jacket� procede de los campesinos franceses del siglo XVI, llamados Jacques (Santiago), por la abundancia de este nombre entre ellos. Esta prenda, muy usada por los campesinos, pasó a llamarse con su mismo nombre de donde pasó al castellano en su forma actual. También la palabra “jaque� (matón) de origen germano de los siglos XVI y XVII parece tener el mismo origen, tal vez porque también ellos usaban esta prenda.

Prácticamente todos los diseñadores incluyen esta prenda en sus colecciones, pero quizás sea más característica de diseñadores clásicos, lo cual no quiere decir inmovilistas. Una prenda desgajada del clásico “tailleur� introducido sobre todo por Chanel en el vestuario femenino e iniciando en la moda una tendencia a la androginia y adoptación del rol masculino, más que cambio de roles, ya que el hombre nunca llegó a materializar este aspecto en el mundo de la moda, salvo tímidas intentonas con la falda en su versión más unisex: la falda-pareo.

Una invitación al “trompe l’oeil�, juego visual o en definitiva: simplemente juego o disfraz. No obstante, para mi gusto, el traje sastre, de chaqueta o pantalón es menos versátil que su mitad superior. Resulta más previsible y no admite tan fácilmente un look casual, por lo que no lo incluiría dentro de las prendas de fondo de armario que nos sacan de apuros, excepto el traje negro de pantalón para la misma situación de vacío cerebral en ocasiones que requieran ir más vestida.

Para ilustrar la versatilidad de la chaqueta sastre, dos ejemplos en la foto, uno del mítico Bill Blass, para algunos el pionero del “casual look� y un ejemplo de clasicismo con estilo (no perderse sus vestidos de noche y sus telas brocadas) y otro de Blumarine.

Historia de los vaqueros

La genial idea del pantalón vaquero no fue en realidad de Levi Strauss, que en sus inicios había formado una empresa que se encargaba de suministrar toldos y lonas para las carretas en las zonas mineras de California, coincidiendo con la fiebre del oro y la necesidad de productos relacionados con el abastecimiento de los mineros.

En 1872, Levi recibe una carta de un sastre de Nevada, Jacob Davis, quien era cliente de la firma, proponiéndole una idea revolucionaria, utilizar sus telas para la elaboración de unos pantalones resistentes que llevarían unos remaches metálicos en los remates de los bolsillos. La falta de solvencia de Jacob le llevó a proponerle a Levi que ambos compartiesen la patente de este nuevo pantalón de trabajo todo terreno. Los primeros vaqueros se realizaron en dos modelos: algodón azul añil y marrón duck. El empleo del denim, nombre tomado de la tela sourge de Nimes, más tarde transformado en su apócope De Nimes sería el paso siguiente, cuando Levi decidió sustituir la loneta por un tejido de sarga en algodón.

Utilizado exclusivamente por los hombres, fue en 1935 cuando la revista Vogue anuncia su invención y lo recupera para el mundo de la moda, siendo su impacto inmediato desde el primer momento.

La catapulta definitiva viene de la mano de la película West Side Story en donde sus personajes los lucen con una idea preconcebida de estilo urbano y rebelde. Rebeldía que definitivamente se consagra en la imagen de James Dean y Marlon Brando, para pasar a ser un signo de igualdad entre hombres y mujeres, ricos y pobres, blancos y negros, haciendo del vaquero la prenda más democrática e igualitaria de todos los tiempos.

Hay pocos momentos en la historia de la moda desde entonces, en que los vaqueros se hayan relegado a una posición de inferioridad respecto a otras prendas, quizá durante algunos años en la década de los 80, para volver con nueva cara, adaptados por todos los diseñadores como prenda base en la que desarrollar su ingenio creativo, y haciendose eco de las nuevas tendencias en cuanto a talle más bajo, perneras estrechas, o siguiendo la linea ultra slim que hace que se estrechen pegandose prácticamente a las piernas como si de un leggin se tratase, haciendo un guiño a épocas pasadas y a estilismos que hoy vuelven con fuerza y que nos recuerdan a los chicos de Grease, musical en el que podemos ver como conviven dos de los looks de esta temporada el college para las niñas buenas y el roquero para las no tan buenas.

Little Black Dress

Little Black DressHablaremos en primer lugar del básico de los básicos que además esta temporada está a la última, ya que es la prenda clave del estilo lady, un revival que tiene como musas sobre todo a los personajes femeninos del gran Hitchkock, Tippi Hedren, Kim Novak, Grace Kelly. Aunque quizás nadie lo haya llevado mejor que Audrey Hepburn en Desayuno Con Diamantes en donde luce todos los atributos de una perfecta lady, incluido el de la casi extrema delgadez. Hubert de Givenchy, lo diseñó para ella en 1961 y se convirtió a partir de entonces en un referente de modernidad y elegancia.

Aunque el primer vestidito negro había aparecido mucho antes en 1926 en un desfile de Cocó Chanel y con él la primera prenda “uniforme� de la mujer moderna. La prensa americana lo bautizó como El Ford de Chanel, un utilitario, versátil, cómodo y nunca mejor dicho pret a porter, listo para llevar, o para ser llevado.

El vestidito negro, un básico, comodín, fondo de armario, o como queramos llamar a una de esas prendas o complementos, que nunca tienen que faltar en tu armario, porque son como pequeñas islas en medio de un océano de dudas en esos días en que por mucho que te estrujes la cabeza te parece imposible decidir qué te pones, en esos días en los que de repente, echas una ojeada a tu armario, y sólo ves cosas horribles, viejas, todo te parecen trapos, o cosas desfasadas y no entiendes cómo es posible que tan sólo hace quince días te parecía que “andabas bien de ropaâ€?, tienes prisa y no eres capaz de decidir, el mal humor aumenta, con el añadido de sentirte estúpida ¿cómo es posible que esté perdiendo el tiempo miserablemente mirando como una boba todo este desastre de ropa…? Venga… decide… decide (te animas a ti misma), pero cuánto más te presionas mentalmente más te bloqueas y empiezas el día con una ración innecesaria de indecisión y tensión sólo por los dichosos trapitos. Antes, mucho antes de llegar a esto, es justo el momento de pensar sólo en nuestros básicos. Es entonces, cuando el Pequeño Vestidito Negro por dar una traducción literal a la mucho más conocida definición en inglés: Little black dress o Petite robe noire por ser más consecuentes con su verdadero origen, nos sacará del apuro. No es por casualidad que haya llegado a la consideración de clásico básico, imprescindible en cualquier guardarropa.

En primer lugar es negro, aunque las obligaciones del cambio de temporada y con ello la llegada del calor, el verano, y la arrolladora moda del color blanco, haya dado paso a que ya se esté hablando del L.W.D. o Little White Dress, esto no obstante hay que considerarlo más una moda pasajera que un básico. El negro siempre será el color por excelencia, o el no color por ser más estrictos, que nos sacará de más de un apuro (excepto en ocasiones puntuales en que no debe ser llevado). Favorece cuando estás pálida, sirve tanto para el día como para lo noche, combina con casi todo, y admite una sencillez total en el diseño. Cuentan que en una ocasión el diseñador Paul Poiret le preguntó irónicamente a Chanel: ¿Por quíen lleva usted luto, señorita?. “Por usted caballero�, contestó ella, y con esa frase insinuaba su muerte como profesional de la moda.

El L.B.D. es como un lienzo “en negro�, sobre el que puedes derrochar imaginación, una base, sobre lo que todo resaltará de una manera especial. Como un mantel precioso pero casi invisible a la espera de que la mesa esté servida y la vajilla luzca sobre él. La mejor forma de hacer que destaquen los complementos a los que quieres dar protagonismo; un bolso especial, un collar con un diseño espectacular, unos zapatos que hablan por sí solos. El L.B.D. será un esclavo fiel al servicio de todos los demás componentes del grupo. Se hará mudo para que hablen los otros, y cumplirá a la perfección con su función: Impactar por su sencillez, sobriedad, delicadeza y fair play.

Aunque en origen, el auténtico vestidito negro, no lleva mangas, es ligeramente entallado, insinuando la silueta, más que marcándola y con un largo por debajo de la rodilla; puede haber variaciones sobre todo en cuanto a las interpretaciones de los diseñadores actuales, como en el caso de Roland Mouret, con una gran colección de vestiditos negros en su última colección.

Dior siempre tiene la última palabra, por lo cual me retiro humildemente para que sean sus palabras y no las mías las que cierren este artículo.

“Se puede vestir de negro a cualquier hora del día o de la noche, a cualquier edad y en cualquier ocasión, el vestido negro es un elemento esencial del guardarropa�.