Bonnie Cashin

Bonnie Cashin Dos visionarios americanos, Thomas Edison y Bonnie Cashin, comparten la misma filosofía: si funciona, es hermoso. Los bolsos que Cashin diseñó para Coach de 1962 a 1972 cumplen con esa estética del diseño. De colores brillantes, resistentes y prácticos, sus formas hacen que nos apetezca cogerlos y ponernos en marcha, ya sea para viajar, trabajar o ir de compras.

Fascinada por el baile y educada jugando con sedosos retales en el taller de su madre modista, Cashin desarrolló una pasión por los materiales sensuales y de calidad en contacto con el cuerpo.

Cuando en los años treinta trabajó como directora de vestuario para espectáculos de Broadway, se encargó de vestir a las coristas. En los cuarenta diseñó extravagantes trajes para la 20th Century Fox, mientras que ella vestía chaquetas minimalistas estilo Mao y estilizadas prendas de cuero. Fue una estética del diseño que sentó las bases de las prendas deportivas americanas.

Cashin estaba siempre innovando: añadiendo bolsillos monedero a impermeables de lona, viajando por Asia para comprar cestas y telas, ribeteando tejidos de tweed con cuero y anudando ponchos con los pasadores de la capota de su descapotable.

Ya en 1954 Cashin combinaba cuero de color rosa y azul aguamarina con algodón fino, tela vaquera y shantung de seda. Cuando a principios de los años sesenta Miles y Lillian Cahn le pidieron que diseñara accesorios para Coach, su nueva compañía, la diseñadora entró en la plantilla con sus bolsos y su lema: “Haz las cosas lo más ligeras posible, lo más sencillas posible, lo más impactantes posible y lo menos caras posible�.

El primer bolso que Cashin diseñó para Coach era una sencilla bolsa con asa muy llevadera. En una cara le puso un monedero y lo bautizó con sentido del humor como el modelo “Cashin Carry�. Más tarde llegaron las bolsas para ir de compras en tres tamaños: grande, mediana y diminuta.

Basándose en las bolsas de papel que ella misma confeccionaba para transportar libros y materiales entre la ciudad y su casa de campo, esas bolsas acabaron con la idea de que una mujer sólo necesitaba llevar las llaves, dinero, una barra de labios y un pañuelo.

Cashin creía en la dignidad de los “trastos� de casa, en llevar tres bolsas colgadas del brazo y en meter un bolso pequeño dentro de otro más grande. Se adelantó a la necesidad actual de los llamados bolsos satélite con su deseo de llevar bolsas á trois, alineadas en el antebrazo y una o dos más en la muñeca. Bonnie Cashin menospreciaba la idea de tener un único bolso negro de piel de cocodrilo.

Tras visitar la India en 1956 desarrolló su propia tonalidad de rosa caramelo e hizo que Coach fabricara tiradas especiales y limitadas en vistosos colores pastel. Además de su tejido madrás de rayas, su sello distintivo, a Cashin le gustaban los contrastes protopop y los toques ingeniosos y atrevidos. “Siento un fuerte deseo de eliminar del vocabulario la expresión hacer juego�, declaró. El color mostaza ribeteado de rosa, los tweeds verde oliva orlados de color lima y los sutiles rojos amarronados eran sus antídotos al conservador estilo suburbano.

Cuando en el año 2000 Coach retomó su bolso Body de 1970 para su retrospectiva en el Fashion Institute of Technology de Nueva York, el bolso seguía teniendo fuerza revolucionaria, desafiando a lso ornamentados monederos de fiesta y a los adornos extravagantes. Sus bolsos, que son como una llamada a la acción, siguen vigentes.

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