Como se crea un bolso Kelly
Pensar en un bolso Kelly despedazado es como imaginarse a Grace Kelly con rulos. Ambos símbolos de la elegancia del siglo XX conviven en perfecta armonía en nuestra memoria, sin nada inacabado ni descompuesto.
De extremada suavidad y solidez para una humilde creación de piel e hilo, el bolso Kelly entraña pocos secretos. El resultado se consigue al cabo de dieciocho horas de trabajo artesanal. Al igual que todos los bolsos de Hermés, el Kelly está confeccionado por un solo artesano de la primera puntada a la última. Las pieles (seleccionadas según el pedido de cada cliente) llegan en piezas cortadas a mano. Extendido sobre una superficie, el cuerpo del bolso parece un minivestido con el vientre ligeramente ancho y con las muescas de la distintiva solapa frontal parecidas a la sisa. El forro que siempre es de piel de cabra, es la primera parte que se cose. A continuación se cose a mano la base del bolso por delante y por detrás con hilo de lino encerado. Los artesanos de Hermés utilizan una doble costura que atraviesa el cuero de parte a parte. Cada puntada se ajusta cuidadosamente al grano y densidad particular del cuero. Cada paso es el resultado de una labor de precisión artesanal que hacen de este bolso una verdadera joya. El toque final más sorprendente de este proceso de dieciocho horas es que se le da al bolso un ligero planchado. Quitar las arrugas a una piel de becerro es el penúltimo paso hacia la perfección. El último es bautizarlo con el famoso nombre de Hermés París estampado en oro en cada nueva creación.


Escrito el 16 de Julio de 2006 |
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