La tortura de los zapatos
A vueltas con los zapatos y los pies; he recordado este ejemplo de metamorfosis entre un zapato y un pie y entre un camisón y un cuerpo que el talento surrealista de Magritte plasmó en su cuadro. Nunca el surrealismo fue tan práctico en sus ensoñaciones como en este caso. El sueño de un surrealista hecho realidad para nuestro mayor comodidad: Unos zapatos convertidos en pies, unos pies convertidos en zapatos.
Ese invento, práctico en su origen, nacido con un objetivo claro: proteger los pies; se ha ido convirtiendo a través de las sucesivas generaciones femeninas en todo lo contrario.
Su objetivo es bien distinto, una finalidad puramente estética que en su “tortuoso caminarâ€? ha pasado por las aberraciones más abyectas para con el objeto que se creÃa iba a proteger: los sufridos pies.. .
A lo que en su origen tuvo que ser una simple protección de cuero con cintas, para evitar pinchazos y cortes, se han ido añadiendo todo tipo de artilugios contranatura; y curiosamente con el paso del tiempo los añadidos torturadores se van haciendo más crueles e insoportables; la evolución no camina hacia la comodidad sino hacia algo esencialmente parecido al puro masoquismo. Tacones imposibles, plataformas de vértigo, punteras de pirulà dentro de las que hay que alojar cinco dedos, cuerdas cortando la circulación de la pierna, pulseras que estrangulan el tobillo.
Lo más extraño de todo esto, es que todas estas propuestas son acogidas por nosotras con una gran felicidad. “Me vuelven loca los tacones de 12 cmâ€?; las locuras, ya se sabe, son locuras, no les interesa a su esencia las practicidades y por alguna extraña razón, el mundo del arte y de la moda no ha casado nunca bien con la lógica o con las buenas y sanas costumbres de cuidar el alma y el cuerpo, sino más bien con lo que pasa por la tortura y la autodestrucción. Autodestruirse con estilo y morir en el intento… con una frase en los labios: “Estos zapatos me están matandoâ€?.


Escrito el 13 de Junio de 2006 |
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