Doctor Bag
Un doctor bag auténtico, con golpes, machacones y rozaduras de tanto recorrer caminos polvorientos de western para salvar in extremis a la dueña del saloon; unos botines de piel blanda con cordones, sin brillo, marrones, desgastados, quizá realmente viejos o nuevos pero con un maquillaje envejecedor, comme il faut. Hay cosas que tienen que ser marrones como estos botines.
El desconcierto impactante buscado por el fotógrafo y la frase que suscita: ¿qué hace esa niña de ojos azules y pelo rubio, joven, brillante, y sin marcas con un doctor bag auténtico? ¿se lo acaba de robar al médico? ¿Se prepara para escaparse de casa atando fuertemente los cordones de sus botines mientras mira al horizonte como eligiendo el camino?. Mientras salía precipitadamente, como a voleo estiró la mano decidiendo en un instante que el sombreo del doctor le iría bien para protegerse del sol de justicia que la perseguiría todo el camino. El éxito de la combinación reside en el contraste con el vestidito de tela humilde con flores, totalmente infantil. Si la niña llevase un pantalón vaquero se habría arruinado el efecto ¿no creeis?


Escrito el 9 de Junio de 2006 |
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