La chaqueta Sastre
Recapitulando: hemos hablado del Little Black Dress y del vaquero como prendas imprescindibles para crear un fondo de armario que nos saque de apuros en momentos de poca inspiración. De esto se deduce que cuando las ideas se agotan la mejor solución es tirar de prendas clásicas, por supuesto renovadas según las tendencias, y darles un toque divertido con los complementos.

La chaqueta sastre es otra de esas prendas todo terreno, que admite variaciones para adaptarse a la moda, tales como el grado de entalle, las aplicaciones, solapas, etc. Totalmente adaptable a un estilo casual o de más vestir, quedará perfecta con vaqueros, faldas, vestidos, deportivas o zapatos de supertacón; de nuevo la clave estará en los complementos.
La palabra “chaqueta�, “jaquette� o “jacket� procede de los campesinos franceses del siglo XVI, llamados Jacques (Santiago), por la abundancia de este nombre entre ellos. Esta prenda, muy usada por los campesinos, pasó a llamarse con su mismo nombre de donde pasó al castellano en su forma actual. También la palabra “jaque� (matón) de origen germano de los siglos XVI y XVII parece tener el mismo origen, tal vez porque también ellos usaban esta prenda.
Prácticamente todos los diseñadores incluyen esta prenda en sus colecciones, pero quizás sea más caracterÃstica de diseñadores clásicos, lo cual no quiere decir inmovilistas. Una prenda desgajada del clásico “tailleurâ€? introducido sobre todo por Chanel en el vestuario femenino e iniciando en la moda una tendencia a la androginia y adoptación del rol masculino, más que cambio de roles, ya que el hombre nunca llegó a materializar este aspecto en el mundo de la moda, salvo tÃmidas intentonas con la falda en su versión más unisex: la falda-pareo.
Una invitación al “trompe l’oeilâ€?, juego visual o en definitiva: simplemente juego o disfraz. No obstante, para mi gusto, el traje sastre, de chaqueta o pantalón es menos versátil que su mitad superior. Resulta más previsible y no admite tan fácilmente un look casual, por lo que no lo incluirÃa dentro de las prendas de fondo de armario que nos sacan de apuros, excepto el traje negro de pantalón para la misma situación de vacÃo cerebral en ocasiones que requieran ir más vestida.
Para ilustrar la versatilidad de la chaqueta sastre, dos ejemplos en la foto, uno del mÃtico Bill Blass, para algunos el pionero del “casual lookâ€? y un ejemplo de clasicismo con estilo (no perderse sus vestidos de noche y sus telas brocadas) y otro de Blumarine.


Escrito el 26 de Mayo de 2006 |
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