Sangre, bisturí y puntos de sutura
Un reportaje fotográfico que me dejó perpleja, ya es de hace algún tiempo, en el Vogue de Noviembre; la estrella era Linda Evangelista, entre otras, el fotógrafo Steven Meisel y el tema, además de los modelos, la cirugía estética, presentada de una manera bastante cruda, mostrando sangre, cicatrices, bisturíes o a modelos una vez pasado el duro trago con cara de haber perdido mucha sangre, con las cabezas vendadas y por supuesto con ese toque fantasmagórico que parece inundar todos los reportajes fotográficos últimamente. Nunca había visto nada parecido en fotografía de moda, pero me recuerda a las operaciones-performances de la artista francesa Orlan que consistían en emitir en directo sus propias intervenciones quirúrgicas programadas para que en cada una de ellas se llevase a cabo un proyecto de transformación de una parte del cuerpo femenina idealizada a través de la historia: La frente de la Gioconda, los ojos de Psique de Gérome, la boca de Europa de Boucher o la barbilla de Venus de Boticcelli.
Es curioso que la crítica implícita del reportaje al abuso del quirófano venga de un sector que alienta hasta lo imposible la imagen de mujer irreal cuyo cuerpo no responde al paso del tiempo. El juego atracción-repulsión, supera fronteras literarias y artísticas para posarse en las páginas de una revista dirigida a una mujer que se siente atrapada entre el impulso continuo de retocarse, de esconderse y el miedo al dolor, la sangre, la posibilidad, que siempre parece lejana de que los puntos de sutura, que son la llave que esconde el secreto, queden a la vista y descubran lo innombrable.
Quizá este sea el momento en que los que deciden qué está de moda y qué no lo está hayan elegido realmente para empezar a desterrar tanto labio hinchado, tantos moflete de pepona abotargada y tanta chabacanería.
El reportaje es impactante, de eso no hay duda. Pero la intención, si es que hay alguna, a parte del siempre tan buscado objetivo de escandalizar, sorprender y revolucionar no queda del todo clara. Lo que sí está claro es que nos deja temblando.


Escrito el 19 de Mayo de 2006 |
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