Invitaciones de boda
El primer paso a dar, una vez decidida la envergadura de la boda, es el de confeccionar la lista de los invitados definitivos. Lo ideal es confeccionar dos listas: una con los invitados de ella y otra con los de él. También es conveniente que los padres de ambos preparen sus respectivas listas, luego lógicamente hay que cotejar las listas para tachar las posibles repeticiones.
No se debe enviar invitación a personas cuyos vínculos de amistad, o de negocios no sean muy estrechos. Esto daría la impresión de que la invitación tiene como objetivo obligar a la persona invitada a hacer un regalo de bodas.
Las invitaciones para una ceremonia de boda deben ser envíadas con cuatro o seis semanas de anticipación a la ceremonia. Es en el único caso (una boda) en que se deben mandar con tanta antelación, en el resto de los casos es suficiente con dos semanas de anticipación al evento.
Hay que tener presente que la impresión de las invitaciones puede llevar algunas semanas; por lo tanto la visita a la imprenta debe realizarse como mínimo con dos meses de antelación.
Por otro lado, conseguir las direcciones completas de los invitados, escribir los sobres a mano, llevará un tiempo, así que si la impresión de las invitaciones se retrasa, puedes pedir que te proporcionen los sobres con antelación para ir rellenándolos.
Las invitaciones pueden enviarse por correo, aunque otra opción es contratar a un servicio de mensajería para que las entregue en mano.
Es imprescindible incluir siempre las iniciales R.S.V.P., acrónimo de la frase en francés “Répondez, s’il vous plait”. También se puede incluir una tarjetita impresa más pequeña, con su sobre, para que la misma sea devuelta por el invitado confirmando su aistencia a la recepción.
Las invitaciones clásicas, y para mi gusto las más elegantes, son los clásicos tarjetones blancos o marfil, con letras en negro. Lo más correcto sería que la tarjeta de invitación fuese dentro de un sobre abierto (sin goma en el borde) y este dentro de otro, el frente tiene que quedar a la vista al abrir el exterior. Pero también se admite enviar la invitación en un solo sobre.
Las direcciones siempre escritas a mano, con tinta negra; lo perfecto sería con pluma, en todo caso con un roller o algo similar.
El nombre del destinatario se escribe completo, sin abreviaturas. Si la familia del invitado está integrada por varias personas y todas van a a ser invitadas a la ceremonia, hay que añadir la frase “y familia”, junto al nombre del destinatario.
Si en la familia de un invitado hay un hijo o hija mayor de 18 años, él mismo debe recibir una invitación aparte. Se considera que la frase “y familia” no incluye a un miembro de la familia que ya es mayor de edad. El sobre debe llevar el nombre del remitente también escrito a mano.
Los invitados deben responder al requerimiento de contestación, a la mayor brevedad posible.
La respuesta (esto ya no es problema de los futuros contrayentes, pero les servirá para cuando vayan de invitados) debe ser escrita a mano en una tarjeta apropiada. Si se declina la invitación, la nota debe incluir una excusa.
Lo más conveniente es incluir una tarjeta de respuesta con la invitación de boda. El motivo de que esto deba hacerse por escrito es que la llamada telefónica puede ser olvidada por las personas encargadas de confirmar la asistencia de las listas de invitados.
Por último, la redacción de la tarjeta de invitación debe ser como sigue:
La encabezan los nombres de los padres de la novia, a la izquierda (nombre del padre completo y debajo nombre de la madre completo). A la derecha los nombres de los padres del novio. Debajo y centrado, la consabida frase del tipo: “Tienen el gusto de invitarle a la boda de sus hijos”, seguida en otra línea por los nombres de pila del novio y la novia. Luego se indica: “Que se celebrará… (fecha, hora y nombre de la Iglesia con su dirección) Debajo y en el extremo inferior derecho, la hora y dirección de la recepción y a la izquierda la dirección de los padres de la novia o el lugar donde se reciban los regalos. En el caso de que sean los propios novios los que quieren invitar a la ceremonia, la invitación se encabezaría con la frase “Santiago y Ana tienen el gusto de invitarle…”
También se considera una norma más de educación que de protocolo el agradecer los regalos mediante una nota, en persona o mediante una llamada telefónica.

Escrito el 19 de Mayo de 2006 |
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