La moda como disfraz
El artÃculo de hoy es más una reflexión que un repaso a las tendencias, aunque puede servirnos de base, para hacer un recuento en artÃculos posteriores, de las claves de esta temporada .
Ya hace años que los diseñadores nos tienen acostumbradas a inciar la temporada con distintas propuestas o estilos, a veces antagónicos, la moda ya no es unitaria, no podemos decir este año se llevan los trajes de chaqueta, los vestidos largos, o los pantalones anchos. Los grandes gurús de la moda proponen sus colecciones y a menudo apuntan en distintas direcciones. Normalmente definidos con palabrejas en inglés que a fuerza de oir y leer, en muchas ocasiones acabamos deduciendo a qué se refieren, aunque no sepamos su significado exacto: El estilo lady; preppy; boho; grunch, hippy de luxe, baby doll conviven en una misma temporada, y nos llevan sin remedio a un estado de indecisión total sobre qué ponernos, o lo que es peor, decidir si esta temporada seremos unas “señoritas�, unas “pijas� o unas bohemias de mentira. Eso si logramos descubrir cómo se puede llegar a ser una hippie pero de lujo.
No obstante y para nuestro descanso, cada temporada hay unas cuantas claves a las que los diseñadores suelen apuntar como si hubiesen tenido una reunión secreta entre ellos y hubiesen planeado ponernos a todas sobre plataformas de vértigo, o se hubiesen apiadado por fin de nuestros pies apretujados en punteras imposibles para darles un respiro a nuestros dedos que por fin son capaces de moverse minimamente en un zapato de punta redonda.
Realmente yo no creo que haya un pacto secreto, para estas coincidencias en algunos puntos básicos de diseños; simplemente la moda se mueve con el mundo, como cualquier otro arte, quizás para algunos un “arte menorâ€? que a la vez puede ser práctico y no sólo contemplativo; los diseñadores rompen, transgreden, revolucionan, imaginan, se inspiran en el pasado aportando su toque personal y contemporaneo y como son unos observadores, y conocen la historia de la moda, lo que ya se ha gastado demasiado y cúando nosotras mismas estamos listas para un cambio, introducen más o menos al unÃsono esos cambios que el mercado está dispuesto a absorber. Es por eso que a veces se necesita más de una temporada para la aceptación del cambio y para su introducción definitiva en el mercado. Traduciéndolo al lenguaje de la calle: Es cuando decimos….. ¡Ah sÃ, las carteritas lady….. ya sé que se llevan, pero yo…… no sé!. Ten por seguro que si eres una seguidora de la moda, te resistirás una temporada, para acabar sucumbiendo al año siguiente, y de nuevo la consabida frase: .¡Yo que dije que nunca me pondrÃa esto…. y ya ves!. Nuestros ojos se van acostumbrando paulatinamente a lo que vemos primero en las revistas, luego en los escaparates y más tarde en la calle, y lo que parecÃa rarÃsimo e imponible ya empieza a parecernos una posibilidad para lucir en nuestro cuerpo serrano.
Total: Para acabar poniéndolo un año después, ¿por qué no atreverse ahora, y ser una abanderada en lugar de una seguidora? La satisfacción que da ser de las primeras, y atreverse no es comparable a la de llevar lo que llevan todas.
Para mà la moda es divertirse, atreverse, innovar (siempre dentro de unos lÃmites, de los que podemos hablar otro dÃa), es un placer para la vista y en ocasiones para el tacto.
Hay algo que tengo muy claro desde hace tiempo, desde mucho antes de que tantos estilos distintos se presentasen a la vez cada temporada. Para mà la moda es arte, y como arte no tiene un solo estilo sino muchos y todos los estilos pueden gustarme si la obra es buena. Puedo tener en mi casa un cuadro abstracto junto a otro figurativo, y puedo disfrazarme cada dÃa de lady, de hippie o de niña buena, sin ser en realidad ninguna de esas cosas.
¡Es tan divertido disfrazarse!


Escrito el 17 de Mayo de 2006 |
Lee más noticias sobre

Apúntate a la newsletter de befanaoviedo.com
Haz un comentario